martes, 16 de diciembre de 2025

Absurdo feminismo


Por Regina del Río

Lo primero que aprende uno cuando estudia Economía es que la gente responde a "incentivos". Hacemos o dejamos de hacer cosas dependiendo de lo que ganemos o perdamos a cambio. Todo lo demás es irrelevante.

Así de simple!

Cuando la mayoría de las mujeres no trabajaba, los hombres tenían asumido su rol de proveedores. No les quedaba más remedio.

Traían el dinero a casa, pagaban facturas, archivaban papeles y decidían lo que se iba ahorrar.

Mientras, las mujeres se ocupaban de ser amas de casa, madres y esposas.

De repente se le ocurre a un grupo de ellas que había que "liberarse". Que tenían que integrarse al mundo laboral en iguales condiciones que los hombres.

Las feministas exigieron que las mujeres pudiesen votar y reclamaron autonomía e igualdad.

Y vaya que lo lograron! Arrancaron a prepararse y a competir con los hombres, sobrepasándolos incluso en muchos casos... Hasta dirigen países y todo!

El problema es que tan fabuloso movimiento subestimó "el principio de los incentivos" que tanto nos recalcan a los economistas.

Y como la naturaleza humana es lo que es, los hombres comenzaron a comportarse en consecuencia.

"Si ellas resuelven, mejor pa' nosotros. Menos lucha. Que paguen esto y aquello. Pero yo ni plancho ni llevo muchachos a cumpleaños"

Como consecuencia, las mujeres liberadas y autosuficientes de hoy están extenuadas, ocupándose de luchar como hombres sin descuidar su hogar y su vanidad.

El feminismo subestimó además la esencia de la mayoría de las mujeres.

Hay estudios que demuestran que no están tan interesadas en ser la "gran profesional" y prefieren sacrificar salario y horas extras, para poder dedicar tiempo de calidad a hijos y marido.

Ahora bien, ¿volver a la época en que ni votaban ni sabían lo que era una factura?

Imposible retroceder!

Pero al menos reconocer sinceramente que se exageró bastante y desmentir un poco la falacia que tanto se repite de que no necesitan ayuda, de que son iguales a los hombres, y de que están discriminadas!

En el fondo, la gran mayoría de ellas añora al protector de antaño. Y caerían rendidas ante quien les diga, "no te preocupes por nada, que yo resuelvo".

La autora es empresaria y economista.

Publicado en el periódico El Caribe en febrero de 2013


3 comentarios:

  1. 1/2
    Pensando también como economista, creo que este modelo está basado suposiciones equivocadas.

    Empezando por el “objetivo” del movimiento feminista (en general, porque luego las diferentes corrientes del feminismo se enfocarían en diferentes demandas sociales), este modelo asume que el punto focal era (y sigue siendo) la libración femenina, y que esto en parte significaba la posibilidad de integrarse al mundo laboral en iguales condiciones que los hombres. Aunque no se puede negar que esta era una de las demandas de las feministas, es una visión más “pop” y generalizada de lo que fue y sigue siendo el movimiento. El feminismo no se trata de otorgarle la posibilidad a las mujeres de competir “como hombres”; el feminismo cuestiona la noción misma de que pensemos que integrarse al mundo laboral y tener una carrera exitosa deba ser algo considerado únicamente parte del dominio masculino. Lo que el feminismo SÍ persigue es la oportunidad de ELEGIR, tanto para hombres como para mujeres. Critica el hecho de que por pertenecer a un sexo particular exista un camino pre-determinado para cada persona. Las mujeres deberían tener la oportunidad de trabajar si eso es lo que desean, pero también deberían la opción de quedarse en la casa cuidando los niños o planchando. Este es el verdadero empoderamiento de la mujer: no en que tan lejos ha llegado profesionalmente en comparación con los hombres, si no en que ha podido tomar una decisión sobre qué quiere hacer son su vida. Y bueno, si una mujer tiene el potencial para liderar un continente (léase: Angela Merkel), ¿Por qué debería quedarse como ama de llaves de la casa? Ahora bien, si quiere pasarse el día llevando a los niños al colegio y cocinando: ¡Bien por ella! Pero es SU decisión.

    Lo mismo pasa con los hombres. El feminismo argumenta que la definición de los roles de género es una mera construcción social. Por lo tanto, su comentario de que, aún cuando las mujeres se han integrado exitosamente a la fuerza laboral, los hombres “ni planchan, ni llevan muchachos a la escuela” es de hecho anti-feminista. El feminismo cree en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y en que tanto los hombres como las mujeres deben romper con las suposiciones de que una actividad es “sólo para hombres” o “sólo para mujeres”. De hecho, visto de esta manera, es la única forma en que la sociedad puede obtener un resultado económicamente eficiente. La imposición de un trabajo, o la prohibición a ejercer cierta profesión minimiza la utilidad total que una sociedad puede verdaderamente alcanzar. ¿Por qué obligar a ciertos hombres a tomar un trabajo que no disfrutan, para poder mantener una familia, cuando ellos preferirían quedarse en la casa cocinándole a sus hijos y pasando más tiempo con ellos, porque eso es “algo de mujeres? ¿Por qué decirle a una joven brillante que no puede ser ingeniera, porque eso es “algo de hombres”? ¿Acaso no sería Pareto-eficiente si cada quien pudiese decidir en qué verdaderamente quisiera emplearse? ¿Acaso no podría incluso mejorar las capacidades productivas de una nación, al tener más profesionales dedicados en todas áreas, independientemente de su sexo?

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    1. 2/2

      Ahora bien, sobre el tema de los incentivos, estamos asumiendo que el único incentivo que tienen los hombres para ir a trabajar es el de mantener su familia, y que por lo tanto, en el momento en que las mujeres pueden compensar por este papel, el hombre reducirá su esfuerzo en el trabajo, pero sin integrarse a las labores domésticas. Pero que tal si el incentivo de los hombres para ir a trabajar no es UNICAMENTE el de proveer sustento económico a su hogar: ¿Qué tal si asumimos que ellos también tienen goles profesionales? (una suposición no tan descarada en verdad). Entonces la integración de las mujeres en la fuerza laboral crea NUEVOS INCENTIVOS. Ahora los hombres tienen el doble de competencia. No sólo eso pero están compitiendo con seres humanos que piensan y actúan diferente, (y debido a la evidencia empírica de que los hombres TODAVÍA no logran entender a las mujeres, esto le añade un grado de incertidumbre a todo el juego….) por lo tanto, los hombres tienen el incentivo de ser aún mejores. O bueno, por lo menos en teoría.

      Y finalmente, sobre su punto de que muchas mujeres sienten que han perdido su “esencia”, este comentario se basa en la suposición de que existe tal “esencia” que define a una mujer. El feminismo no cree que la esencia de la mujer es integrarse a la fuerza laboral y trabajar como un hombre. El feminismo no cree que la esencia de la mujer es quedarse en la casa cuidando a los niños y limpiando. El feminismo simplemente no cree que haya una “esencia” determinada de lo que constituye una mujer. En otras palabras: la mujer precede la esencia, y no viceversa.

      En fin, si tomamos el feminismo por lo que verdaderamente es, por su fe en el potencial humano y en la capacidad de cada individuo de elegir, creo que tendríamos precisamente los incentivos para ser mejores hombres y mujeres... Y no hay nada de absurdo en esto.

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    2. Muchas gracias por tan excelentemente elaborada respuesta. Me encanta conocer puntos de vistas diferentes, sobre todo cuando provienen de alguien tan evidentemente culto. Espero que siga leyendo mis artículos. Me siento muy honrada.

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