sábado, 30 de agosto de 2025

La visita de Hernando Soto

 La visita de Hernando de Soto

Por Regina del Río


Hernando de Soto es un economista y político peruano, abanderado de las ideas neoliberales. Bajo su asesoría el gobierno de Alberto Fujimori implementó políticas de austeridad que redujeron la hiperinflación y dejaron atrás lo que se conocía como la “década perdida” en Perú.


El New York Times lo consideró un economista esperanzador para Latinoamérica. Y Margaret Thatcher calificó sus libros como “lectura obligada para los hacedores de políticas públicas”.


Recientemente, De Soto fue invitado a nuestro país por el Centro de Análisis Para Políticas Públicas (CAPP) y ofreció una conferencia sobre el derecho a la propiedad en el Palacio Nacional, en presencia del Presidente Luis Abinader y otros altos funcionarios.


El derecho a la propiedad se refiere a la facultad de disfrutar de los bienes que nos pertenecen y poder transferirlos dentro del marco de la ley. En otras palabras, es el derecho a disponer libremente de “lo suyo”.


El título le da identidad a la propiedad, de igual manera que nos la da una cédula o un pasaporte. Sin ese documento, aunque existamos de manera tangible, es como si fuéramos invisibles.


Sin títulos sobre lo que se posee, sin ese respaldo jurídico, el individuo ni tiene acceso al crédito formal, ni está protegido contra abusos, ni puede transferirlo libremente.


En Latinoamérica, millones de pobres no tienen título. De Soto destaca que la regulación de esta situación y la expansión de la propiedad privada son esenciales para su desarrollo, porque les daría la motivación y las herramientas necesarias para emprender.


Porque es el derecho sobre un bien lo que le da (a ese bien) la capacidad de convertirse en riqueza: “la arena es simplemente arena. La propiedad sobre la arena, la convierte en oro”.


El Presidente aprovechó la conferencia para reafirmar su convicción de la importancia de la titulación, no solo para dinamizar la economía, sino también como un acto de justicia social: “hay que ver el rostro de esas personas cuando reciben su título, cuando se les dice que ya no tendrán que recurrir al usurero”.


Y destacó que solo en el municipio de Consuelo se han entregado ya más de 8000 títulos, y que su gobierno tiene la firme intención de multiplicar estas entregas.


Lamentablemente estos esfuerzos se opacan con creces con la reforma atropellante que pretendió imponer. Una reforma fiscal que no trata de reducir el gasto estatal sino aumentarlo, que no se traducirá en una reducción de la deuda, que incentiva la existencia de un ejército de asistidos (o mendigos), y que le mata la motivación a emprender y esforzarse a los dominicanos de bien. Una reforma que convertirá las operaciones de un Estado ineficiente en un barril sin fondo, que terminará exigiendo a la larga otra reforma, porque esta no será suficiente.


De todas formas, gracias una vez más al CAPP y al Ministro Victor Ito Bisonó por sus esfuerzos y aportes tangibles en la promoción de las ideas de libertad económica, y de respeto a la propiedad privada, como elementos fundamentales de las políticas que funcionan, si de lo que realmente se trata es de impulsar a un país hacia la prosperidad.


La autora es economista y empresaria

Personaje siniestro

 Personaje siniestro

Por Regina del Río


Sir John Maynard Keynes fue un influyente economista del siglo XX. Profesor en la Universidad de Cambridge, editor del Economic Journal y alto funcionario de la Administración británica, también se desempeñó como negociador internacional.


Su principal aporte fue considerar que el sistema capitalista no conduce al pleno empleo y que por este defecto intrínseco, el gobierno debe intervenir y estimular la economía. 


En épocas de crisis y desempleo, Keynes abogaba por políticas económicas activas: imprimir dinero y reducir los intereses (para que la gente coja prestado y consuma más) y aumentar el gasto público en obras, en creación de empleos artificiales (con tal de que la gente gane un salario y sienta que está trabajando de verdad), y en subsidios asistenciales.


Por todo esto es reconocido como el economista del “Estado benefactor”, que supuestamente le devolvió un rostro humano al capitalismo.


Para financiar ese gasto “humano”, el gobierno se endeudaría. Keynes entendía que esto no era un problema porque esas deudas se pagarían por sí solas con el crecimiento económico derivado de un mayor gasto.


Sin embargo, cuando nos vamos a la realidad de los hechos, encontramos un escenario muy distinto: el dinero que se imprime (como si de una varita mágica se tratara) termina comprando menos, y para cubrir la deuda que financió el gasto público, no queda más remedio que subir los impuestos y empobrecer a los ciudadanos.


Aceptar las propuestas de Keynes es, en esencia, ingenuo e irresponsable porque fomenta el despilfarro. Según su perspectiva, cualquier pretexto vale con tal de gastar: picar carreteras, y volverlas a tapar, pagarles conciertos a cantantes que no gustan, organizar seminarios sin sustancia, celebrar fiestas y eventos culturales…¡hasta ir a la guerra es justificable! Vaya dislate.


El keynesianismo ofrece soluciones inmediatas, pero al final pasa una factura, con duras penalidades. Y el remedio termina siendo peor que la enfermedad. 


En República Dominicana lo estamos viviendo, con mucho dolor.


La base de la prosperidad sólida de un país (y la de una familia) es el ahorro, y no el gasto. Cuando se gasta más de lo que tienes, aseguras pan para hoy pero mayor hambre para mañana.


Esto la gente lo entiende cuando se le explica a nivel individual, pero no acaba de verlo claro cuando se trata de la economía de un país, porque los economistas han disfrazado esta simple realidad con términos rimbombantes y complicados.


A prácticamente todos los políticos de todos los partidos, esta preferencia por un Estado intervencionista les viene como anillo al dedo, porque les otorga mucho más poder que las políticas que confían en que el mercado se regule a sí mismo.


Y es precisamente a través de un Estado grande y gastador, que a los gobernantes de turno les resulta mucho más fácil enriquecerse.


Ante las nefastas consecuencias económicas de las políticas keynesianas en los tantos países donde se han implementado (hiperinflación, quiebras masivas, desempleo, aumento de asistidos improductivos, enriquecimiento ilícito, empobrecimiento…), algunos han dicho que John Maynard Keynes de economía no sabía nada. Y lo han llamado “personaje siniestro”. 


Razón no les falta.


La autora es economista y empresaria

El regreso de Trump

 El regreso de Trump

Por Regina del Río


Después de una aplastante victoria, y a pesar de todos los intentos de destruirlo (y hasta asesinarlo), Donald Trump se convertirá en enero de 2025 en el presidente 47 de los Estados Unidos de América.


¿Qué esperar de su regreso a la Casa Blanca?


Que disminuya la invasión de inmigrantes ilegales, y aumenten las deportaciones. Esto daría un espaldarazo a todos los países afectados por este problema, muy particularmente a la República Dominicana, constantemente bombardeada con críticas de la comunidad internacional por su política migratoria hacia su vecino país.


Que disminuyan los impuestos a la clase media y a las empresas, con el consecuente estímulo para producir y emprender.


Que se reduzcan el despilfarro en el gasto público y la inflación, y aumente significativamente la prosperidad. El mercado de valores comenzó desde ya a reflejar esta expectativa.


Que se terminen los enfrentamientos bélicos entre Rusia y Ucrania, y Palestina e Israel (ya surgieron indicios de esperanza en esta dirección), y las dictaduras comunistas en Latinoamérica.


Que aparezcan asperezas comerciales entre China y Estados Unidos, porque se pondrían altos aranceles a los productos chinos para proteger la industria americana. Ojalá no se cumpla esta amenaza.


Que se eliminen las censuras a la libre expresión, que tanto gustan a los demócratas y a los gigantes del social media.


Que se acabe el adoctrinamiento en las escuelas a favor de la ideología de género, el uso de pronombres ridículos y el cambio de sexo a menores de edad. (Esto último se prohibirá).


Que paguen los responsables de las absurdas y desgarradoras cuarentenas covidianas, y de la imposición de una vacuna que no inmunizó a nadie, y que encima provocó graves secuelas en muchos que cayeron en la trampa de ponérsela.


Que se le bajen las ínfulas a los alarmistas climáticos y nos ahorren las cargas impositivas y empobrecedoras que financiarían sus negocios “salvadores del planeta”.


Que se ejerza presión para que la ONU, la OMS, y tantos otros clubes de burócratas se concentren en cumplir con la misión para la que fueron creados. 


Que se frene la totalitaria Agenda 2030.


Que se mencione la palabra Dios y Cristo más a menudo.


Que nos deleitemos con la presencia de la Primera Dama más bella y elegante en la historia de los Estados Unidos, junto a una familia de ensueño.


Todo luce pues que se avecinan un descanso de mucha insensatez y decadencia en ese país, y una época de gloria en Occidente.


La autora es economista y empresaria

Fábrica de mendigos

 Fábrica de mendigos

Por Regina del Río


Se conoce como asistencialismo social al conjunto de políticas estatales dirigidas a socorrer económicamente a los más necesitados, de manera temporal o permanente.


El gobierno (con el dinero que producen otros), se muestra solidario con los más vulnerables, y les hace regalos para aliviar un poco sus cargas. 


En República Dominicana, esta práctica ha ido in crescendo a través de los años, y ha cobrado la forma de tarjetas de solidaridad, bono gas, bono luz, supérate, ayuda para útiles escolares, regalos para las madres…


Nuestros hábiles dirigentes suelen presentar el aumento de las asistencias como un gran logro de sus gobiernos. 


Cuando en realidad, debería ser motivo de preocupación.


Primero, porque hacer dependientes de migajas a una buena parte de su población, es pasar por alto su dignidad como personas. Es como decirles “no puedes valerte por ti mismo, depende de mí porque no te queda más remedio…y de paso venérame como tu protector”.


Segundo, porque las asistencias, en vez de fomentar la productividad, incentivan y premian la comodidad y la mendicidad.  Y los contribuyentes las perciben como una burla a su esfuerzo (te castigo con impuestos si produces, y te premio con regalos si no…)


Tercero, porque se convierten muy fácilmente en “compradoras de votos”, y en un fuerte sesgo a favor del partido que gobierna, en detrimento de la oposición. Contribuyen pues a desvirtuar los procesos electorales e incentivan el clientelismo.


Cuarto (y esto está probado), porque a nadie han sacado nunca de la pobreza. Los asistidos más bien se perpetúan en ella, y cada día son más. Estas dádivas no son más que parches que no solucionan la raíz de un problema, curitas en una herida que necesita cirugía.


Después que se crea la costumbre de regalar, es muy difícil desmantelarla, y comenzar a quitar, sin que se pague un alto precio político y social. Esta es la situación que impera en nuestro país. Se abrió esa llave y ahora el dinero no alcanza. A lo mejor tendremos la suerte de que surja un valiente en el camino que se atreva a cerrarla.


La autora es economista y empresaria

Milei ante la Onu

 Milei ante la ONU

Por Regina del Río


En lo que fue su primer discurso ante las Naciones Unidas, Javier Milei invitó a esa institución a volver a los principios bajo los cuales fue fundada y lanzó fuertes críticas a la Agenda 2030.


A pesar de reconocer la contribución de la ONU en lograr que las naciones se reunieran para dirimir conflictos (en vez de irse a la guerra), Javier Milei condenó que en algún momento (“y como suele ocurrir con la mayoría de las estructuras burocráticas”), se alejó de su objetivo fundamental y mutó para querer imponerle al mundo como deberían vivir sus ciudadanos bajo la misma agenda ideológica.


Milei calificó esta mutación como un “rumbo trágico”, y advirtió sobre lo que sucederá si la ONU continúa transitando por el camino de las políticas colectivistas.


Destacó que el modelo que había sido exitoso durante décadas fue reemplazado por un modelo de gobiernos por encima de las naciones, de corte socialista, que pretende solucionar los problemas de la modernidad atentando contra su soberanía, el derecho a la vida, las libertades individuales y la propiedad privada.


Un modelo que encubre intereses privilegiados detrás de legislaciones que “supuestamente” eliminarían la pobreza y la desigualdad.


Un modelo que abandona la defensa de los derechos del hombre y que ha propulsado la violación sistemática de su libertad:


  • Con las cuarentenas a las que obligó durante la pandemia 2020, que deberían ser condenadas como crimen de lesa humanidad.
  • Con la admisión al Consejo de Derechos Humanos de dictaduras sangrientas como las de Cuba y Venezuela, sin el más mínimo reproche.
  • Con la admisión en su Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer de países donde se castiga y flagela a la mujer, simplemente por enseñar algo de piel.
  • Con su voto sistemático en contra del Estado de Israel, único país de Medio Oriente que defiende la democracia liberal.
  • Con su insistencia en pasar leyes de emisión cero que dañan sobretodo a los más pobres.


Y denunció además que, mientras todo lo anterior se da, la ONU se muestra incompetente en evitar conflictos bélicos, como la invasión de Rusia a Ucrania (que ya ha ocasionado la muerte de 300000 personas), y en controlar el flagelo del terrorismo.


Milei le gritó al mundo que la ONU se ha convertido en una especie de club de burócratas, que no solo no sirve para cumplir con su misión esencial de lograr la paz, sino que es un peligro para la humanidad.


La insultó en su propia casa, donde fue como invitado.


La autora es economista y empresaria 

Robert F. Kennedy Junior

   Robert F. Kennedy Junior

Por Regina del Río


Robert F. Kennedy Junior es el hijo del Senador Robert F. Kennedy y sobrino del Presidente John F. Kennedy, ambos asesinados en la década de los 60.


Estudió en Harvard University, se graduó de abogado en Virginia School of Laws y obtuvo su Maestría en Leyes en Pace University. En su práctica profesional, se distinguió por proteger las aguas del Hudson River, desde su nacimiento hasta su desembocadura, y por fundar el Waterkeeper Alliance, responsable hoy día de 350 grupos, en 48 países del mundo, que logran que el agua se mantenga limpia para sus usuarios.


Gracias a este desempeño la New York Magazine le dedicó una portada titulada “El kennedy que importa”. Y el Presidente Obama lo consideró para dirigir la Agencia para la Protección Ambiental.


Se distinguió además por ganar el monumental Roundup case (en contra de industrias que usaban pesticidas cancerígenos), por defender los derechos a conservar sus hábitats naturales de comunidades indígenas en Cánada, Chile, México y Ecuador, y por criticar fervientemente al ejército americano, por los daños ambientales que provoca.


Fundó el Children Health Defense, con la misión de proteger a los niños de exposiciones tóxicas, y ha inspirado a miles de personas a tomar en serio su salud. Él mismo es un ejemplo de resiliencia: se rehabilitó en un centro por consumo de drogas, está muy “en forma”, y a pesar de sufrir de disfonía espasmódica (que le provoca una voz temblorosa), se presenta a la vida pública y desafía su condición.


Ha escrito varios libros sobre Salud Pública, distinguiéndose entre ellos The Real Anthony Fauci, donde denuncia la peligrosa corrupción imperante entre las farmacéuticas y las agencias gubernamentales. Y ha promovido teorías anti vacunas, porque las relaciona con el alto índice de autismo.


Al irse del Partido Demócrata, entendiendo que hacía décadas que éste se había divorciado de los valores que respaldaban su padre y su tío, dio su apoyo a Donald Trump. 


Ahora está nominado por el Presidente Trump al cargo de Secretario de Salud y estuvo siendo bochornosamente cuestionado por senadores, evidentemente “vendidos” a los intereses de las grandes farmacéuticas. Durante estos cuestionamientos prácticamente no se entiendía la sensatez de sus posturas (en contra del alto contenido de azúcar y toxinas en los alimentos y a favor del ejercicio de resistencia y la exposición al sol), porque apenas lo dejaban hablar, interrupiéndolo constantemente, hostigándolo, ridiculizándolo, sin la más mínima consideración a la condición neurológica que afecta su capacidad de vocalizar.


Su prima Caroline acaba con él en los medios de comunicación. Lo ha llamado “depredador”. Quizá le molesta que ella no pueda exhibir tantos logros tangibles en su paso por esta vida. 


La autora es economista y empresaria