jueves, 23 de octubre de 2025

Competir versus compartir

 Competir versus compartir

Por Regina del Río 


El psicólogo Jorge Bucay dijo: “La raíz de todos los males de la humanidad es “competir”. Pero si le sacas el “pe” y le pones el “par”, la rivalidad, la agresión y la violencia se acabarán por muerte natural”.


A fuerza de querer gustar y conmover a toda costa, este exitoso profesional de la salud mental, salta con esta cursilería que no pasa la prueba de la lógica más elemental.


Entonces se expone a que otro argentino, con la cabeza muy bien amueblada, le dé una lección de economía básica y de historia, y lo invite a ser más serio y profundo.


Así lo hizo el catedrático Carlos Rodríguez Braun, en uno de sus artículos, cuando le explica lo siguiente:


-Identificar la competencia con agresión es no comprender como funciona el comercio libre, que es una relación pacífica y creadora de riqueza entre todos los transactores.


-Si la humanidad se limitara a compartir, y no comerciáramos en competencia, pronto nos moriríamos de hambre y de sed.


-Competir no es el “sálvese quien pueda”, sino una rivalidad con reglas, empezando por la propiedad privada, que solo florece en un ambiente de libertad, justicia y paz. Competir nos enseña a vivir en sociedad, a respetar al adversario y a ser responsable.


-Comunidades del pasado, que solo compartían, no eran para nada menos agresivas y violentas que las comunidades de hoy, donde se comercia libremente.


-Los regímenes más agresivos de la historia reciente (el fascismo, el estalinismo, el comunismo y el fundamentalismo religioso), que se han llevado millones de vidas de encuentro, han recelado todos de la libre competencia entre los hombres, y han llegado al poder prometiendo hermosos paraísos donde todo el mundo comparte.


Pero a Bucay esto quizá no le importe mucho. Como experto en humanos sabe muy bien lo que quieren oír. Entonces no va a mortificarlos diciéndoles la verdad. Que deben esforzarse y demostrar lo que valen en el mercado compitiendo con otros. No. 


Bucay quiere vender y por eso les endulza los oídos.  ¡Y vaya que lo logra! 


La autora es economista y empresaria

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