sábado, 6 de septiembre de 2025

Trump versus Harris

 Trump versus Harris

Por Regina del Río


Al ex presidente Donald Trump lo critican por ser arrogante, mujeriego, desconsiderado, imprudente, falta de tacto, impulsivo, mentiroso, tramposo en sus negocios. Y por invitar al odio y la división. 


Algo de verdad hay en todo esto.


A su opositora y también candidata a la presidencia del mismo país la tildan de incompetente (sin logros tangibles que exhibir en su paso por los diferentes cargos que ha ocupado), incoherente (porque promete algo, y también lo contrario), abusadora (según muchos miembros de su personal), mentirosa y dispersa  en sus discursos (que dan mucha risa por su falta de “sustancia”). 


También hay algo de verdad en estas críticas.


Lo interesante es que a fuerza de concentrarse en este tipo de señalamientos, los votantes y la opinión pública se olvidan de lo más importante.


Qué propone uno, qué propone la otra. Y qué resultados tangibles lograron ambos en su paso por el gobierno americano.


A Kamala Harris y los demócratas de ahora, les gustan los aumentos en el gasto público. Y cualquier pretexto es bueno para hacerlos. Promueven el asistencialismo social (que a nadie saca de la pobreza) y son débiles controlando la invasión de inmigrantes.


Bajo este último mandato, la inflación aumentó sin precedentes recientes y constituye hoy la principal preocupación del pueblo americano. Se intensificaron además los conflictos bélicos en el mundo, destacándose las guerras entre Rusia y Ucrania, y Gaza e Israel. Y se acataron sin cuestionamientos las órdenes de la OMS en el manejo de la pandemia y en la obligatoriedad de vacunarse con un experimento.


Son mucho más laxos con el aborto, a tal punto que algunos de ellos han llegado a sugerir que sea legal practicarlo a los nueve meses de gestación. Y les encanta la ideología de género (y su imposición en las escuelas desde edades tempranas), y la obligación de usar los pronombres según “se sienta la gente cuando amanece”, para no ofenderla.


Entienden además que se debe permitir a los adolescentes cambiar de sexo, sin el consentimiento de sus padres (es decir, que entienden que son maduros y sensatos para tomar esa decisión…pero no para beberse una cerveza ni votar).


Trump propone reducción de impuestos a la clase media y bajo su mandato controló la inflación y no hubo un solo conflicto bélico de relevancia en el mundo.


Cuestionó desde un principio los encierros y el distanciamiento durante la pandemia, y la imposición de la vacunación, por entender que eran una violación a las libertades individuales.


Promueve la libre empresa y los incentivos para emprender, y el estricto control de la invasión migratoria.


No se opone al aborto, siempre que se practique antes de las 6 semanas de gestación, y quiere evitar el adoctrinamiento de género en las escuelas y el facilitar el cambio de sexo a los niños. Le parece ridículo el uso de los pronombres.


Todo eso que suele pasarse por alto es lo esencial: qué implica, para el país más poderoso y el resto del mundo, el triunfo de un candidato sobre otro. Y no qué tan bien nos caigan (porque sean expertos en engañarnos).


La autora es economista y empresaria

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